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29 de noviembre de 2009

Una Historia de Amor.



En la desdentada boca de un cobertizo, y encerrada en una estrecha caseta de can, estaba una perra. Tenía hambre, tenía frío, y en el ambiente no planeaba un solo ruido, ni un murmullo; nada que le acelerara el vigor de la esperanza. ¿Por qué no venía su familia humana? Esa familia a la que ella le diera todo su amor, y en la que esperaba continuar hasta que el hachazo de la muerte marcara la separación. ¿Por qué este silencio? ¿Por qué esta soledad? ¿Qué hacía en esa oscuridad de noche interminable? ¿Ya se habían olvidado de ella? La reclusión la abrumaba, los huesos le dolían y las heridas frenaban la necesidad de movimiento. Aquellos que amaba golpearon impunemente la mansedumbre de su cuerpo amigo. No obstante, sentía añoranza por el tiempo ido, cuando la dicha remaba sin mancha de renuncia. ¿Será que hizo algo muy grave? Pero, ¿su nivel de culpa empañaba los días felices, al punto de cerrarle el acceso al perdón humano? ¡Ah!… si regresaran los recibiría sin rencor y volvería a jugar con ellos. La perra se negaba a aceptar su realidad; fue abandonada y el abandono ponía su suerte en la voluntad de los hombres. La Policía, con pulso firme abrió la caseta, y ante los ojos sorprendidos de la ley se reflejó la imagen de una perra whimpering, que escondía su recelo detrás de un mirar acobardado. Habíanla encerrado y la dejaron en el silencioso torbellino de la muerte lenta. La pobre respiraba con el miedo asilado en el gesto, la suciedad eclipsando su pelo, y la desnutrición apeándola de cualquier intento de fuga. Su deprimente estado lo describía todo; con ella el maltrato se cerró para dar paso al apogeo de la crueldad. La sacaron al aire libre, y la luz liberadora derivó en rayo turbio de la derrota; en viaje inútil hacia la nada. La piedad ablandó los corazones de los policías, y en decisión hermanada con la premura, la llevaron a Nuneaton Warwickshire Wildlife Sanctuary, dirigido por Greff Grewcock. Un sitio conocido como refugio para animales abandonados, huérfanos o necesitados de atención urgente.

Entró al Centro mirando de reojo; con la desconfianza esquiando en sus costillas. El lugar le resultaba extraño y aquellos que la recibieron manifestábase propensos a poblarla de cariño. Un destello de afecto afloró en su mente, pero la lengua se negó a hacer amistades lamiendo algunas manos.
El personal del santuario se marcó los dos caminos que encausarían el trabajo; restablecer la salud de la perra, y ganar su confianza. Varias semanas de horas lentas y largo aliento fueron testigo del empeño, y el empuje de la insistencia mostró su rostro amable al cuajar con éxito los dos objetivos. También darle un nombre, Jasmine, luego, la gente del sitio se embarcó en la consecuente obligación; buscarle un hogar adoptivo. Mas, en la cabeza de Jasmine bullían otras ideas. Nadie recuerda cómo, pero empezó a cobijar bajo el manto de su cuidado a todos los huéspedes que arribaban al santuario. Sin distinguir entre un cachorro de perro, de zorro, un pájaro, u otro animal recuperado o herido, Jasmine lo acogía y se dedicaba a lamerlo con maternal entrega, sin ceder al cansancio ni darle luz a la tentación del descanso.
 
Geoff evoca uno de los primeros contactos: "Fue con dos cachorros que habían sido abandonados cerca de una línea de ferrocarril. Uno cruza de Lakeland Terrier, y el otro cruza de Jack Russell Doberman. Eran pequeños cuando ingresaron al centro. Jasmine, al verlos se acercó, y con la boca cogió a uno por encima del cuello y delicadamente lo puso en el sofá. Luego hizo lo mismo con el otro. Después se sentó en el medio de ambos a atenderlos tal si fueran sus cachorros".

"Ella es así con todos nuestros animales, incluso con los conejos. Con su protección los conquista y los ayuda a sentirse integrados; a aceptar su nuevo entorno. Ha hecho lo mismo con cachorros de zorro y de tejón. Lame a los conejos y a las cobayas, a los gatos, e incluso permite que las aves se posen en el puente de su nariz". Así, delante de los ojos emocionados de la gente del Centro, Jasmine, aquella perra estigmatizada por el maltrato y el abandono, derivó en madre sustituta de los animales residentes; un papel para el que parece haber nacido.

Muchos animalitos jóvenes, que entraron tiritando de inseguridad, trayendo en las miradas el espejo de la desolación, se beneficiaron de su asistencia. La larga lista la conforman; cinco cachorros de zorro, cuatro de tejón, quince polluelos, ocho cerdos de Guinea, dos perritos callejeros, quince conejos, más algunos corzos y ciervos. Jasmine, con la amplitud de su cariño consigue, que las criaturas de diferentes especies no se maten entre ellas.

Merece destacarse la entrañable relación que mantienen Jasmine y Bramble, un diminuto cervatillo de once semanas de edad, encontrado semi-consciente en un campo. A su llegada, la perra lo arrimó a ella a fin de mantenerlo caliente, y persistió en su propósito jornadas tras jornadas, asumiendo plenamente la función de mamá. "Bramble y Jasmine son inseparables" -dice Geoff-. "Él se pasea entre las piernas de ella, y en todo momento se intercambian besos. Es un placer verlos caminar juntos por el Santuario".

                      Bramble seguirá al cuidado de Jasmine, hasta que la edad le amuralle el cuerpo y el instinto de supervivencia dirija sus pasos, facilitando así su devolución a la vida del bosque. Y cuando el instante los enfrente al alejamiento, la libertad burbujeará en la sangre de Bramble, y el ánimo de la perra se quedará flotando en el vacío de la ausencia. El cervatillo volverá junto a sus pares, y Jasmine buscará otro destinatario donde encausar su ternura.
 
De izquierda a derecha; Toby (un perro callejero), Bramble, Buster (un Jack Russell), un conejo, Cielo (un búho herido), y Jasmine, la "madre" de todos.  Los próximos animales que arriben a “Nuneaton Warwickshire Wildlife Sanctuary”, allí la conocerán. Allí los estará esperando el amor de una perra que habita sobre la división de las especies. Porque el amor, siempre será un caudal con alas propias, que surca el espacio de los sentimientos con abrazo transparente.

Historia e imágenes tomadas de Internet.

26 de noviembre de 2009

El origen del gato.


En algún momento entre la Primera y Segunda Glaciación, hace entre 600 y 900 mil años, apareció un gato muy especial, el Felis sylvestris, que todavía vive entre nosotros como Gato Salvaje Europeo. Durante la Segunda Edad de Hielo, los glaciales y el frío lo empujaron al sur y como los mares Mediterráneo y Negro estaban reducidos en tamaño, muchos brazos de tierra les permitieron emigrar al norte de África o por la base de los Urales al Asia. Al retirarse el frío, quedaron aislados unos de los otros por desiertos, mares y montañas, en verdaderos nichos ecológicos y que con el decursar del tiempo dieron lugar al Gato de las Arenas, el Gato de las Forestas, el Gato de Pies Negros, el Gato Salvaje Africano y otras más; la versión asiática dió lugar al Gato de los Desiertos Chinos. Uno de los descendientes del Felis sylvestris lo fué el Felis lybica o Gato Salvaje Africano, que es considerado como el antecesor primario e inmediato de nuestros gatos domésticos.





El gato o gato doméstico (Felis silvestris catus) es un pequeño mamífero carnívoro de la familia Felidae. Los nombres actuales más generalizados derivan del Latín vulgar cattus, palabra que aludía especialmente a los gatos salvajes en contraposición a los gatos domésticos que, en latín, eran llamados felis. Hay docenas de razas, algunas sin pelo o sin cola como resultado de mutaciones genéticas, y existen en una amplia variedad de colores. Son expertos depredadores y pueden cazar más de cien especies diferentes de animales para alimentarse. También son animales que pueden asimilar algunos conceptos, y algunos poseen la capacidad de ser entrenados para manipular mecanismos simples.




Siempre me han gustado los gatos. Me encanta su pelaje, su lengua pinchuda, sus caprichos, sus maullidos, su andar coqueto, sus ojitos de luna en la noche, su capacidad de dormir imperturbables y sus artimañas zalameras. Parecen una obra de arte sofisticada.Tan adorables y útiles son que cautivaron a civilizaciones como Egipto. Allí la domesticación de los gatos empezó alrededor del 2.900 aC.
Los egipcios solían veneran a la diosa “Bastet [quien] era amén de protectora de la familia y patrona del hogar, una diosa de la felicidad, el placer, la alegría, la feminidad, la música, y la danza…” Era representada como una mujer con cabeza de gato. Para rendirle culto a la diosa los egipcios realizaban cada cierto tiempo ciertas fiestas orgiásticas, después de realizar procesiones cargando la imagen de la diosa y antorchas, siempre entonando alabanzas en su honor.




Tanta era la fascinación por los gatos que llegaban a darles un trato humano, por lo tanto si el animal caía enfermo se le cuidaba como a un integrante de la familia. Si gato fallecía, toda la familia se iría de luto, incluso se afeitarían las cejas simbolizando el duelo. Después el gato se momificaba y algunas familias costeaban ataúdes espléndidos.
Por supuesto que estaba prohibido matar a los gatos. Incluso si fuera de forma accidental. Dicho acto podía costarle la pena de muerte al acusado.
Se creía que los gatos concedían muchos hijos y también los felinos tenían la utilidad económica de que ayudaban a cazar y disminuían la población de ratones.
Posteriormente, en Europa la imagen del gato empezó a ser odiada y temida. Comenzaron a matar a los gatos, ya que como son animales nocturnos, se pensaba que tenían trato con el diablo. Jamás creyeron que de no haberlos eliminado tan masivamente, la peste negra del siglo XIV, originada por una plaga de ratas, se habría podido evitar.



Gracias a los que visitan tambien mi Mundo en Imagenes


Saludos de su amigo Christian....

20 de noviembre de 2009

LOS 10 MANDAMIENTOS ...

PARA COMPARTIR EL PLANETA CON LOS ANIMALES

Primer mandamiento:
Celebrar que somos parte del reino animal.


 Segundo mandamiento:
Respetar todas las formas de vida.



Tercer mandamiento:
Tener la mente abierta hacia los animales y aprender de ellos con humildad.



Cuarto mandamiento:
Enseñar a nuestros hijos a respetar y amar la naturaleza.



 Quinto mandamiento:
Administrar con sabiduría la vida en la tierra.



Sexto mandamiento:
Valorar y ayudar a conservar los sonidos de la naturaleza. 



Séptimo mandamiento:
Evitar hacer daño a cualquier forma de vida para poder aprender de ella. 



Octavo mandamiento:
Mantener con valentía nuestras convicciones.



Noveno mandamiento:
Elogiar y ayudar a los que trabajan a favor de los animales y de la naturaleza.



Décimo mandamiento:
Actuar sabiendo que no estamos solos y vivir con esperanza



Después de lo dicho y hecho, permanecer en silencio es una traición.



Gracias a los que visitan tambien mi Mundo en Imagenes

http://chistianfilms.blogspot.com/

Saludos de su amigo Christian....

14 de noviembre de 2009

UNA CANCIÓN ANIMAL.



I – LA TERNURA.

La hembra, vestida de ternura, no es grito, ni piedra, ni llanto, ni trampa. Es el primer movimiento del agua natal, invariable, definitivo. Y una lengua sin hostia pronunciando el silencio del beso que protege.
 


 II – EL COLOR.

El cuerpo aflora, florece, se desflora (cuando cae la hora del amor, los que no saben de amor, se aman). El cuerpo inventa su propia hoguera. Su música. Su pincel de ojos abiertos.



III- LA LIBERTAD.

Ni un nido degollado. Ni un ramalazo impune de tormenta. El imperio que no dimite ante el anzuelo oxidado de lo humano. El viaje que se fuga por el placer flotante de una nube entreabierta.  La libertad, que, sin cantar, canta.



VI – EL MISTERIO.

Un paréntesis negro encierra lo nocturno y lo fértil. Una zarpa esboza la memoria imperiosa del fuego. El lujo de una boca que devora lo fútil. Como el amor. Pero más.



V- LA MAGIA.

Fosforescencias enquistadas en la espalda del océano. El color reproduce los gestos del mediodía. Las formas asimilan el fervor de la noche. La magia y la marea se funden en un rítmico movimiento de cópula.
 



VI – LA SENSUALIDAD.

La silueta demorada. El aliento prorrogado en la nuca de la tarde. La línea perfecta de la carne trazada sobre el salto. El día tiene la forma de un largo escalofrío de seda.



VII – LA INOCENCIA.

Pupilas que se amontonan en los márgenes del tiempo. Un desconocimiento absoluto de la herida. El animal camina la ruta del verde, inocente.



VIII – LA FUERZA.

El hambre, sabida de antemano, se doblega ante el golpe del instinto. La arcaica criatura hace girar la rueda de la vida asestándole al sol su porción de muerte.



IX – LA AVENTURA.

Caer en un oasis pleno de la luz, caer en la maraña seca de los vientos, caer en los ásperos archivos del desierto. Buscar la remota dificultad de una estrella y Dar el salto definitivo.



X – LA BELLEZA.
 
La nota de la más fresca ferocidad en un mapa de luz donde se mencionan los nombres de todos los sueños perdidos (pequeños sueños como islas en los ojos dorados donde danzaron las piernas de la última lluvia). La respiración que cae y se parte. La belleza.
Raquel Fernández..

7 de noviembre de 2009

La Sabia Naturaleza Animal.



Un lobo está persiguiendo a un ciervo para darle caza. El ciervo ha de salvar su pellejo y el lobo dar muerte a su presa para la diaria manutención. Hay enormes peñascos aquí y allá, pero el ciervo consigue con grandes saltos mantener a distancia al lobo que pone en juego todas sus fuerzas para impedir que se le escape. Llegan en plena carrera ante una hondonada, el ciervo da un salto más largo y la supera: el lobo no afloja y salta también, pero cae en medio de la hondonada y se quiebra una pata.



En el bosque no hay ni servicios de urgencia ni tampoco veterinarios que enyesen patas rotas…
Pero el lobo sabe lo que debe hacer para salvar su pellejo; vuelve a subir con esfuerzo la pendiente de la hondonada y busca un matorral donde esconderse. Se acurruca sobre si mismo, se lame la herida para desinfectarla (la saliva tiene un gran poder desinfectante) y luego se duerme para quedarse lo más inmóvil posible.
Todo para sobrevivir…
Pasan los días y el lobo, siempre inmóvil, espera: se quita la sed con las pocas gotas de agua de lluvia que caen, come cualquier gusano que pasa por debajo de su hocico, pero no se mueve porque sabe que se está reparando su pata.
¿Cómo es este proceso reparador?

En el punto en el que se ha producido la fractura, el hueso va reconstruyéndose y si se pudiera hacerle un análisis de sangre descubriríamos una pequeña leucemia. Después de cerca de cuarenta días el lobo se pone de nuevo en pie y da los primeros pasos; controla la funcionalidad de la pata. Ahora tiene un bonito callo óseo, (un osteosarcoma, o cáncer de hueso muy comun en las fracturas en estas especies), que tiene por finalidad hacer la pata más fuerte que antes a fin de que no pueda ya rompérsela. El lobo está salvado y puede volver de nuevo a cazar; ¡ningún lobo ha muerto nunca de leucemia o de un osteosarcoma!
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En septiembre los salmones remontan el río, vuelven al nacimiento del mismo para poner los huevos y morir; es el ciclo de la vida que sigue su curso. Remontar un río impetuoso supone un intenso esfuerzo y, por si fuera poco, hay osos que esperan. Los salmones, con la fuerza de su cola, dan saltos impensables, superan grandes peñascos, remontan los rápidos. Uno de ellos da un salto más largo pero va a parar a la orilla, a la sombra de una gran roca: su vida corre peligro, pues ¡está fuera del agua! Vive un conflicto de aniquilación; un pez fuera del agua está perdido. La única posibilidad que le queda es bloquear los riñones para extrae el máximo de agua posible en espera de una ola que lo arrastre dentro del río. El sol sigue su órbita y dentro de poco el salmón se encuentra a pleno sol; segundo conflicto de aniquilación, segunda solución biológica: bloquea las glándulas suprarrenales, la producción de cortisona para permanecer inmóvil y no equivocarse de dirección. Es su única esperanza de sobrevivir. ¡Es el instinto natural por la vida el que manda en una situación de emergencia!
Estas y miles de situaciones conflictivas para la vida animal acontecen todos los días, en el mar, en los bosques, en los desiertos. Pero la sabia naturaleza se ha ocupado desde siempre en brindar a sus criaturas la capacidad de sobrevivir en esos medios hostiles, sin doctores, sin ambulancias, ni afilados bísturies y sin anestesias
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1 de noviembre de 2009

CAMINANTE DESORIENTADO.




Tus dudas al andar, hacen ver lo desolado que te sientes al no tener un amo a quien amar.

Desde tus cuatro patitas, que van sin ir, estas esperando quien quiera mirarte a esos ojitos que buscan una mirada compasiva que te diga:

Veni…yo voy a cuidarte!!!


¡Todo lo que se pierde quien no ve el mensaje que envían tus ojitos!... 

Un perro fiel, cariñoso y juguetón, compañero…Capaz de dar la vida por su amo.

Consuelo en los momentos tristes que tenemos los humanos.


Amor y agradecimiento por haberlo elegido para descansar sin miedo a los pies de un amo.



“Hagamos un trato, dos piernas:


Si permites que mis cuatro patas caminen a tu lado y dejas que tu mirada se comunique con la mía, 



Mientras yo viva, te daré felicidad, amor y compañía…Y en los momentos que solo te sientas,



Siempre sabrás que a tus pies descansan cuatro patas para consolarte y acompañarte.



Y quiero que sepas que a tu lado, mis ojos no tendrán el susto del abandono,


Sonreirán felices cuando se crucen con tu mirada, y ambos nos diremos:

Desde Abajo:



“Amo estoy contigo”!!....

Y desde arriba:

“No te asustes, yo te cuido”.

Dedicado a todos los perritos abandonados.


Ana María Palmieri.



SALUDOS Y LINDA SEMANA
CHRISTIAN
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